Vivir en un piso interior o con escasa luz natural no es una condena para renunciar al frescor de la naturaleza y las plantas. Aunque la fotosíntesis disminuye considerablemente en la sombra, el éxito radica en realizar ciertos ajustes en el mantenimiento diario.
El error más común en zonas oscuras es el exceso de agua. Al recibir menos sol, las plantas reducen su metabolismo y no absorben tanta humedad, por lo que es vital reducir la frecuencia de riego para evitar la pudrición de las raíces y el moho.
Asimismo, para evitar que se debiliten, es fundamental fertilizarlas periódicamente con nutrientes específicos, ya sean líquidos o de liberación lenta.
Hogares sin sol: Cómo triunfar con plantas en oscuridad
La salud es prioritaria: un ejemplar enfermo no resistirá la falta de luz. Además, la sombra puede favorecer plagas como la cochinilla y los ácaros, obligándonos a una vigilancia constante.
Por último, conviene decirle adiós a las plantas variegadas (aquellas con hojas manchadas de blanco o amarillo); en la penumbra perderán sus matices para volverse completamente verdes y homogéneas en su intento por captar la poca luz disponible.
Las especies idóneas
Las plantas perfectas para la sombra suelen tener hojas grandes, carnosas, de color verde oscuro y crecimiento lento. Entre las mejores opciones destacan:
- Sansevieria: Purifica el aire, resiste los cambios de temperatura y tolera la escasez de riego.
- Helecho espada: El aliado ideal para espacios húmedos como baños o cocinas con poca luz.
- Poto: Un clásico todoterreno, muy decorativo e ideal para colocar de forma colgante en estanterías.
- Zamioculcas: Especie ultra resistente con hojas brillantes a prueba de sequías y rincones sombríos.
Con estos sencillos cuidados y las especies adecuadas, la falta de sol ya no será un obstáculo para rodearse de un oasis verde en casa.
Información de Elle Decor / Redacción Hogar Trend
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