Ante la urgencia casi instintiva por terminar una decoración, los expertos advierten que las decisiones precipitadas suelen ser el camino más corto hacia el arrepentimiento. Por ello surge el slow decorating: la tendencia de decorar con calma para construir espacios con alma.
La interiorista Jenni Kayne sostiene que vivir el espacio revela sus verdaderas necesidades. Al evitar las compras impulsivas, reducimos el estrés y el gasto innecesario en objetos prescindibles.
El secreto del slow decorating para decorar
Decorar con pausa permite distribuir el presupuesto con criterio, decidiendo dónde invertir en piezas de calidad y dónde ser más conservador.
Esta filosofía propone aceptar que una casa nunca está «terminada». Al igual que nuestro estilo personal evoluciona, nuestros interiores son un reflejo vivo de nuestra trayectoria.
Como afirma Sasha Bikoff, los interiores deben crecer con nosotros, adaptándose a nuevos gustos y necesidades.
Estrategias de un hogar consciente
Para adoptar este ritmo pausado, se sugieren varias claves prácticas:
- Aprovechar lo que ya existe: No temas usar muebles antiguos o «provisionales» mientras encuentras la pieza ideal. Esto elimina la presión de resolverlo todo de inmediato.
- Comprar con criterio emocional: Debemos elegir objetos que nos emocionen y no solo que «combinen» visualmente.
- Capas y texturas: Empezar por las paredes (con papel tapiz) para definir la atmósfera antes de saturar con mobiliario.
En definitiva, el slow decorating no es solo una cuestión estética, sino un ejercicio de consciencia. Se trata de aprender a esperar por esa pieza única que conecte con nosotros.
Información de Elle Decoration / Redacción Hogar Trend
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