El reinado de las cocinas monocromáticas y el minimalismo clínico de la «caja blanca» está llegando a su fin. El diseño de interiores experimenta un giro hacia la personalidad y la profundidad cromática con el color verde.
Diseñadores como Roger Higgins y Laura W. Jenkins coinciden en que este resurgimiento responde a una necesidad de reconexión.
Cocinas de color verde: personalidad y calma
El verde evoca inevitablemente la naturaleza, creando una transición fluida entre el interior y el exterior. Esta versatilidad permite que tonos como el Breakfast Room Green de Farrow & Ball sirvan de puente visual entre maderas cálidas y piedras naturales con vetas marcadas.
A diferencia del blanco, que puede resultar frío, el verde aporta una riqueza táctil. Según la psicología del color, el verde en la cocina promueve un ambiente de calma y frescura, ideal para espacios de convivencia.
Del lujo al detalle técnico
La tendencia ha trascendido la pintura de los armarios. Marcas de ultra-lujo como Officine Gullo han capturado este espíritu lanzando acabados como el matcha, combinándolos con herrajes de oro para elevar la estética a un nivel artesanal.
Para quienes desean integrar este color sin saturar el espacio, los expertos sugieren una jerarquía clara:
- Tonos serenos (Celadón, salvia): Ideales para armarios principales por su capacidad para reflejar la luz.
- Tonos intensos (Verde bosque, musgo): Perfectos para despensas, islas o rincones de bar.
Color atemporal
Ya sea a través de un aguacate cremoso o un profundo Green Smoke, el verde demuestra que la cocina ya no es un laboratorio blanco, sino un refugio vibrante.
Al elegir el matiz adecuado, se logra un espacio que es, al mismo tiempo, fresco, histórico y profundamente acogedor.
Información de Elle Decor / Redacción Hogar Trend
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