En el mundo del interiorismo, la batalla entre los espacios abiertos y las distribuciones cerradas tiene un nuevo ganador: el broken concept (o concepto roto).
Este modelo híbrido surge como la solución ideal para quienes buscan la luminosidad de un loft sin sacrificar la funcionalidad de las habitaciones tradicionales.
A diferencia del concepto abierto total, que a menudo conlleva desorden visual y ruido excesivo, la distribución semiabierta utiliza elementos arquitectónicos estratégicos para sugerir límites sin levantar muros opacos.
Concepto rojo: Distribución semiabierta
Según expertos del sector, existen diversas formas de implementar esta tendencia con éxito:
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Túneles de transición: Un túnel no solo conecta estancias como el comedor, sino que sirve de galería para objetos especiales, permitiendo que cada zona mantenga una paleta cromática propia.
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Arcos de conexión: Estos elementos suavizan la transición, ofrecen separación acústica y crean un «pequeño refugio» dentro de la vivienda, generando intriga sobre lo que hay en la habitación contigua.
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Transparencia con cristal: El vidrio es la herramienta clave. Permite delimitar áreas sin perder un solo lumen de luz, ideal para lofts urbanos que necesitan orden sin fragmentación.
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Cambios de nivel: Un desnivel separa físicamente el comedor de la zona de estar sin necesidad de una sola puerta, creando una atmósfera acogedora instantánea.
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Zonificación por Color: El papel pintado y el color del techo pueden definir un recibidor inexistente, marcando el tono del diseño desde el primer paso.
En definitiva, el concepto roto no rompe nada; más bien, conecta con intención, permitiendo que cada rincón de la casa tenga su propio propósito y personalidad.
Información de Elle Decoration / Redacción Hogar Trend
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